1. Skip to Menu
  2. Skip to Content
  3. Skip to Footer

Mártires del siglo XX, testigos de la Fe firmes y valientes


«Por la fe los mártires entregaron su vida como testigos de la verdad del evangelio, que los había transformado y hecho capaces de llegar hasta el don más grande del amor con el perdón de sus perseguidores».

Benedicto XVI, Carta apostólica Porta Fidei


 

PardoArtigasFrancescEste domingo en Tarragona, 522 mártires del siglo XX en España serán beatificados. Es un acto muy importante en este Año de la Fe que nos ayuda a rememorar a quienes fueron perseguidos durante la guerra civil, e incluso martirizados y asesinados, por el único hecho de ser cristianos, religiosos, religiosas, presbíteros, laicos u obispos.

La beatificación se celebra en Tarragona porque es una Iglesia con una gran tradición martirial desde el siglo III. Todavía hoy emociona leer las actas del martirio del obispo San Fructuoso y de sus diáconos, San Augurio y San Eulogio, quemados en el anfiteatro romano. Pero también porque en esta celebración se beatificarán 147 mártires de Tarragona, entre los cuales Mons. Manel Borràs, que fue obispo auxiliar de la archidiócesis, y 65 presbíteros diocesanos.

Entre los nuevos beatos hay 16 que nacieron en nuestra diócesis de Girona, la mayoría de ellos religiosos y religiosas, y un laico.

¿Quiénes son estos dieciséis siervos de Dios?

  • Dos monjes benedictinos de la abadía de Montserrat de Sant Mori y de Torroella de Montgrí, que tenían 32 y 33 años respectivamente.
  • Ocho hermanos de las Escuelas Cristianas de La Salle, de Sant Feliu de Pallerols, de Girona, de Llagostera, de la Selva de Mar, de Llofriu, de L’Escala, de Cassà de la Selva, de Viladamat.
  • Un sacerdote diocesano incardinado en Tarragona, de Pineda de Mar.
  • Dos hermanos maristas, de Les Planes y de Vilamacolum.
  • Un framenor capuchino de Colomers.
  • Un mercedario de Arbúcies.
  • Un laico, Sebastià Llorens Telarroja, nacido en Tordera, de 27 años, que contribuyó con el P. Jaume Puig (28 años), director del colegio de la Sagrada Familia de Blanes, a salvar la imagen de la Virgen María del Vilar.

En el documento-mensaje de la asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal Española se remarca «que la beatificación del Año de la Fe es una ocasión de gracia, de bendición y de paz para la Iglesia y para toda la sociedad. Vemos los mártires como modelos de fe y, por lo tanto, de amor y de perdón».

Considero que expresar telegráficamente mi itinerario personal con relación a los
mártires puede ayudar a quienes se preguntan si hay que beatificarlos, a quienes son críticos con el tema, y sobre todo a quienes lo desean vivir como semilla sembrada en nuestra tierra para estimularnos a ser firmes ante las dificultades que nos encontramos como creyentes en la confesión de la fe.

Mi abuelo y mi padre me explicaban de pequeño —y también cuando ya estaba en el seminario— lo que habían vivido como testigos de la persecución, literalmente, de algunos curas por las viñas del Penedès. El abuelo y otros estaban amenazados por el comité por ser «de misa».

En mi etapa de juventud, y puesto que se trataba de contribuir a recuperar la democracia, pasaba y pasábamos de largo o dejábamos a un lado la persecución religiosa, porque podía significar un aval a la dictadura.

Progresivamente fui descubriendo que no había ninguna razón política ni social para no denunciar la persecución. En el tiempo de la clandestinidad fui testigo de que algunos partidos radicales de aquella época también marginaban y despreciaban a los cristianos. Ello hizo que estudiase la persecución concretada en la vida de curas, religiosos y laicos, sobre todo cuando participé en las primeras beatificaciones en Roma —de hermanos de San Juan de Dios y otros muchos— cuando era párroco de Sant Sadurní d’Anoia y Granollers.

Finalmente, convencido que los mártires han sido modelo de confesión de la fe, de amor a Jesucristo e incluso a sus verdugos —puesto que muchos murieron perdonándolos—, y que son para nosotros referentes e intercesores, he promovido la causa de beatificación de los 199 sacerdotes diocesanos de Girona ejecutados durante la guerra civil por el odio a la fe.

No reivindicamos nada, no condenamos a nadie, pero sí reconocemos que nuestros hermanos han sido valientes testigos de la fe y que ahora interceden por nosotros.

 

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Obispo de Girona

 

Busquedas

Etiquetas

Mensaje CI Asamblea Plenaria de la CEE

Logotipo logotipo oficial para la beatificación

logo

Himno himno oficial para la beatificación

himno

Cartel cartel oficial para la beatificación

cartel