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Mesonero Huerta, Juan

Sacerdote

 


  • Lugar de nacimiento: Rágama (Salamanca) / diócesis de Ávila
  • Lugar de martirio: entre Arenas de San Pedro y Poyales del Hoyo (Ávila) / diócesiis de Ávila
  • Ver causa
  • Fecha de la muerte: 15 de agosto de 1936

 

 

Biografía

JMesoneroNació Juan el día 12 de septiembre de 1913, en el pueblo salmantino de Rágama, entonces de la diócesis de Ávila. Hijo de Vicente y Ceferina, fue bautizado el día 28 del mismo mes y año. El sacramento de la confirmación lo recibió en 1923. El hogar de don Juan era ejemplar, de sencilla y auténtica vida cristiana, como lo eran prácticamente todos en aquella zona y en aquellos años, lo cual favoreció que brotara y se desarrollara su vocación sacerdotal. A los doce años de edad ingresó en el seminario abulense para cursos los estudios de latín, humanidades, filosofía y teología. Sobresalió desde un principio por su buen comportamiento, su dedicación al estudio y sus óptimas calificaciones académicas. Destacaba también por su vida de piedad, tanto en el seminario como durante los veranos en Rágama. Varios compañeros atestiguan la notable habilidad de don Juan en el campo de las artes, especialmente en la pintura. En los primeros meses de 1935 empezó a recibir las órdenes sagradas, llegando a la ordenación sacerdotal el 6 de junio de 1936. España se encontraba ya en vísperas del cruel estallido bélico. La persecución religiosa era ya un hecho claro y sangriento. Don Juan empezó pronto su actividad pastoral, que no sería larga. Aún no había cumplido los 23 años de edad cuando fue nombrado cura ecónomo del Hornillo (Jaén). Tuvo prisa por tomar posesión cuanto antes, porque se sentía esperado por sus feligreses. No le asustaban las dificultades del momento; nadie consiguió convencerle cuando le sugirieron la conveniencia de esperar unos días hasta que se fuera clarificando la alarmante situación antirreligiosa, política y social.

Los acontecimientos de julio de 1936 no le amedrentaron, y quiso estar al lado de sus feligreses, a pesar de la alarmante efervescencia revolucionaria y antirreligiosa que iba surgiendo en en localidades cercanas como Arenas de San Pedro (Ávila) y Talavera de la Reina (Toledo). Don Juan pudo continuar celebrando misa durante algunos días, hasta el 3 de agosto, aunque estaba siendo objeto de insultos e improperios. Le obligaron, además, a entregar las llaves del templo parroquial al comité revolucionario, con lo que ya no podía volver a la iglesia ni realizar actos religiosos públicos, y se hospedó en casa de una señora en donde se reunían algunas personas para rezar el rosario y otras devociones. No eran reuniones completamente clandestinas, pues en un pueblo pequeño no podían quedar ignorados tales encuentros. Aunque vigilados, de momento no se les impidió continuar, y don Juan, por prudencia, salía muy poco de casa. La situación se precipitó cuando un chico de unos quince años, al que don Juan había corregido porque cantaba contra los curas y las monjas, le calumnió por las calles del pueblo diciendo que el cura había querido matarle con una pistola. Esto provocó una gran sublevación y, ante el riesgo de que hicieran daño a otras personas, don Juan se presentó diciendo aquí me tenéis. Aunque nunca apareció la pistola, ya había una motivación para perseguirle. Le agarraron y lo echaron por una pendiente, arrastrándolo y maltratándolo hasta el calabozo del ayuntamiento. Allí estuvo parte de la noche haciéndolo sufrir hasta que llegaron los cabecillas de Arenas de San Pedro. Estos trasladaron a don José a la sede del comité para interrogarlo. Se burlaron de él; lo desnudaron para registrarlo; lo abofetearon. Le hicieron sufrir con golpes e hiriendo su condición sacerdotal. Los milicianos discutieron porque algunos querían matarle en la misma plaza del pueblo, pero otros preferían sacarlo fuera. Le llevaron prisionero en dirección hacia Arenas de San Pedro. El cadáver de don Juan apareció insepulto junto a la carretera, cerca del llamado "Puente Pelayo", entre Arenas de San Pedro y Poyales del Hoyo. Sería la medianoche del 15 al 16 de agosto de 1936. Don Juan fue martirizado cuando tenía tan solo 22 años Sus últimas palabras, se comentó entonces, fueron de amplio y sincero perdón. Su cadáver fue enterrado en el cementerio de Arenas de San Pedro y posteriormente fue trasladado a la iglesia parroquial de Rágama (Salamanca). Hoy descansan sus restos en la catedral de Ávila.

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